Por la enfermedad que sufre mi madre es frecuente que al llegar la noche presente una desorientación o confusión respecto a su lugar de residencia, insistiendo en que la casa en donde vivimos no es su casa. Pidiendo que la llevemos a su casa, a veces con furia al ver nuestra insistencia en que no tiene otra casa sino en la que se encuentra. Algunas personas me han dicho que se puede tratar del Síndrome Confusional agudo o Síndrome del Anochecer. No puedo atreverme a afirmar esto, pero puedo encontrar cierto parecido en los signos que muestra al caer la tarde. De la Guía de Diagnóstico Médico, de la Organización Panamericana de la Salud, Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud, Parte II, extraigo lo siguiente:
El DELIRIUM es un síndrome cerebral orgánico agudo, caracterizado por un deterioro global de las funciones cognitivas, depresión del nivel de conciencia, trastornos de la atención e incremento o disminución de la actividad psicomotora. En todos los casos es consecuencia de una enfermedad somática aguda.
Hasta una tercera parte de los adultos mayores hospitalizados, presentan confusión mental al momento del ingreso o durante la hospitalización. Entre un 10 y 14% de los que se someten a cirugía general desarrollan delirium. Después de la cirugía por fractura de cadera, hasta la mitad de los pacientes mayores desarrollan un estado confusional agudo. Se desconoce cuál es su verdadera incidencia en el medio comunitario.
Como se observa, los términos: delirium, confusión, confusión mental o estado confusional agudo son tomados como sinónimos por la literatura.
FORMAS DE PRESENTACIÓN
El paciente se presenta con un estado de desorientación con fluctuaciones en su intensidad, generalmente con empeoramiento en la noche, tiende a tener una conducta anormal con hiperactividad, aunque en ocasiones ocurre lo contrario. Los trastornos en la atención son típicos.
Los trastornos en el ciclo sueño-vigilia pueden estar presentes, aunque en el paciente mayor no necesariamente tienen que estar relacionados a un síndrome confusional.
Posiblemente el Alzheimer le cause a mi madre esta perturbación llegado el anochece. Lo cierto es que ante la insistencia de querer salir a buscar “su casa”, mi hermano y yo nos turnamos para sacarla y llevarla a caminar. Generalmente la llevamos a la plaza que está en la entrada de la urbanización. Allí la sentamos y se distrae un poco, para luego llevarla de regreso a casa.
Fue una de esas noches que se me ocurrió salir a hacer algo distinto. Me pareció que llevarla y que participara conmigo en la elaboración de un graffiti callejero sería una actividad que podría serle grata. Y ha resultado. Cuando tengo un esténcil nuevo salimos a pintar en la calle. Es gracioso ver a una anciana de 84 años con su hijo haciendo graffitis en la noche. Luego en la mañana la llevo al sitio donde se hizo el graffiti y le tomo una fotografía a ella junto con el graffiti. Esta actividad le ha parecido a mi madre muy buena. Claro, el graffiti lo hago yo. Ella me ayuda sosteniendo y pasándome los implementos que necesite, ya sean las latas de spray, el tirro o los esténciles.
Luego de pintar las bombonas, decidí salir con mi madre a pintar el Sagrado Corazón de Jesús en algunos lugares de la urbanización. Generalmente paredes sin pintar y lugares descuidados o en ruinas, a fin de no causar problemas a nadie. El pintar paredes nuevas o recién pintadas, casas habitadas, lugares cuidados, propiedades privadas o bienes públicos es sencillamente vandalismo. En ese terreno no nos movemos ni mi madre ni yo.
Estas son las primeras fotos logradas en nuestra primera incursión.
Corazón en la chapa de una puerta oxidada, pintado con spray de color verde. Figuras 1 y 2.

Figura 1.

Figura 2.
Corazón en la chapa de una puerta oxidada, en una casa abandonada desde hace años, pintado con spray de color blanco mate. En esa casa vivía una familia de Mérida, Venezuela. Desde hace décadas está sin habitar. Figuras 3 y 4.

Figura 3.

Figura 4.
Al lado de un restaurante, a cuatro cuadras de mi casa, hay un espacio destinado al depósito de basura. Figuras 5 y 6.

Figura 5.

Figura 6.
Un pipote de color amarillo metido dentro de una jaula de metal, sirvió de inspiración para este “Corazón Encarcelado”, del que hice un affiche. Figura 7.
Figura 7.
En una vieja central telefónica. Figuras 8 y 9.
Figura 8.

Figura 9.
En una caseta que alberga un medidor de electricidad, frente a la Autopista Valencia-Campo de Carabobo. Figuras 10 y 11.

Figura 10.

Figura 11.
En el tablero de un transformador de electricidad a nivel del piso, también frente a la autopista. Figuras 12 y 13.

Figura 12.

Figura 13.
En otro transformador a nivel del piso, siempre por el paseo frente a la autopista. Esta vez pintamos el corazón sobre la chapa de una de las puertas del transformador. Figuras 14 y 15.

Figura 14.

Figura 15.